En estos tiempos un tanto adversos para los grupos que desean hacerse fuertes en la escena local de la capital catalana, vale la pena aplaudir iniciativas como el doble cartel que formaron los jóvenes Rattlesnake junto a Ree Kohl, la banda que lidera Jordi Ricol, todo un veterano dentro de la escena underground. Los primeros, pese a rondar la veintena, irrumpieron en escena con la energía propia de la edad pero con la vestimenta de unos muchachos que habían vivido sus años mozos a finales de los años ochenta. ¿Melenas de Hair Band y camisetas de Guns N’Roses y Mötley Crüe en este ya avanzado siglo XXI? Increíble, pero cierto, lo mismo que un sonido y puesta en escena que podría haberse contemplado en el Trobadour de Los Angeles hace treinta años. Sus vestimentas se reflejaron fielmente en las revisiones de “My Michelle” de Axl Rose y los suyos o cuando arremetieron con “Knock’em Dead Kid”. Convincente Reca a las voces mientras que Pau y Alejandro sonaron poderosos a las seis cuerdas. Tampoco desmereció el resto del combo, que sentenció con su canción “Late Night” un buen recital. Seguiremos sus pasos con atención.


Y si estos chavales parecían haber salido de la máquina del tiempo de “Regreso al futuro”, “Back To The Eighties” fue el tema elegido por Ree Kohl para dar inicio al concierto en el que presentaba a su nueva formación. Siguiendo la premisa de muchos grandes artistas, es decir, rodearse de músicos jóvenes para revitalizar su propuesta, esta idea supuso un acierto en toda regla. Su nueva base rítmica –formada por el bajista Philip Graves y con Carlos Sobredo a la batería-, estuvo realmente perfecta mientras que el guitarrista Eddie Bayside derrochó maestría y carisma en cada uno de sus solos. Siendo una ocasión tan especial, Kohl invitó a Jordi Planas, uno de los compositores de algunas de sus piezas, a participar como corista en varios temas y también contó con el teclista Albert Fabregat. Con este último brillaron sobre todo en las versiones de temas ajenos –excelente relectura de “Hold The Line” de Toto y verdadero incendio de pasiones en la purpleliana “Burn”-, dos ejemplos de lo que debe ser una actuación que rayó en lo impecable. Lo dicho: renovarse o morir.

Texto: Federico Navarro
Foto: Jordi Planas